5.20.2014

Cada día, un sufrimiento

Ahora mismo siento vergüenza cada vez que salgo a la calle, no quiero que me miren.
Cuanta menos gente me vea mejor, por eso prefiero quedarme en casa, donde mi gordura es sólo mía y nadie puede contemplarla.

Ando bastante mal. Para qué mentirnos, estoy muy muy mal. Hace más de una semana que no bajo de peso. Le he dado tantas vueltas a por qué no bajo, que hoy sin quererlo he tirado la toalla y he comido como una auténtica foca.
No he hecho nada de ejercicio, cosa que no ha ocurrido ni un solo día desde hace un mes.
Algo ha pasado hoy, quizá mi cabeza estaba harta tanto esfuerzo para tan poca recompensa.

Sin embargo, tengo que concienciarme de que la mitad del camino ya está recorrido, y de ya va siendo hora de ver el vaso medio lleno en vez de medio vacío, es decir, no he perdido nada de peso en una semana pero tampoco he ganado, no? Algo es algo, no parto desde cero.
Mañana volveré a empezar con toda la energía del mundo.

Pienso sustituir mi habitual desayuno de leche con cereales por un té (las calorías no tienen nada que ver con las de la leche) y una pieza de fruta.
La comida si puedo me la saltaré, si no, tomaré un filete de pollo a la plancha y tiraré la guarnición. 
A ver si con solo eso aguanto todo el día, y si veo que no puedo me tomo otra fruta o un yogur descremado.

Mis exámenes están cada vez más cerca, por lo que ayunar se me está haciendo imposible. Tengo que comer periódicamente para no perder mi capacidad de concentración, así que simplemente intento comer cosas lo más saludable y menos calóricas posible.
Es muy importante para mí llegar a finales de junio y haber hecho mis exámenes bien, pero igual de importante es llegar a finales de junio y haber perdido otro kilito o dos.


En fin, me voy a dormir tras un día horrendo en el que todo lo que podía hacer mal lo he hecho mal.
Me siento como una mierda, pero hoy sé que me lo merezco.
Buenas noches.



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