74,3.
Saunders
Todo esfuerzo tiene recompensa, yo estoy buscando la mía.
9.06.2017
9.05.2017
Going forward or going back?
Más de 75 kilos a las espalda. No quiero ni saber cuántos.
Llevo mucho tiempo estando cada vez menos conforme y cada vez haciendo menos para solucionarlo.
Hoy he vomitado por primera vez no recuerdo desde cuándo.
¿Por qué?
He ido a la cocina después de comer (4 albóndigas con ensalada) a coger un trozo de chocolate negro, y mi padre me ha dicho: "Lucía, ¿te estás pasando ya no? - ¿Con qué? - Con los caprichitos".
Me he dado la vuelta y me he comido mi trozo de chocolate en el sofá, sin parar de pensar: ¿cuánto tiempo llevará la gente de mi alrededor pensando en lo gorda que me estoy poniendo nada más verme? ¿cuántas veces habrá pensado mi padre que me estoy pasando con la comida hasta que se ha decidido a decírmelo?
Mil preguntas de este tipo se me han pasado por la cabeza, hasta que he decidido casi sin meditarlo dirigirme al baño y vomitar la comida.
Creo que inevitablemente algo ha cambiado en mi cabeza hoy, y nada va a volver a ser como en este tiempo.
He vuelto a esta página a leer mis pensamientos de aquella época en la que me encontraba tan disconforme con mi cuerpo, porque estoy empezando a sentirme de nuevo de esa manera (con más de 10 KILOS más).
¿Vamos hacia adelante o volvemos a lo mismo?
Que empiece la aventura.
1.02.2015
¿Año nuevo, vida nueva?
Nunca he estado muy de acuerdo con eso de que al empezar el año la gente se convierta en lo que siempre ha querido ser, que de repente todo el mundo sea optimista y quiera cumplir sus metas.
No me gusta que en enero todo sea tan perfecto, me parece falso y poco realista.
Sin embargo, este año sí que ha empezado con bastante buen pie.
La comida está dejando de convertirse en el problema alrededor del cual gira mi vida para ser algo con lo que vivo, aprendo y disfruto.
Creo que 2015 es el año en el que Lucía va a dejar los malos hábitos, los excesos y los defectos, para empezar a aprender a vivir y a ser un poquito más feliz.
Por lo pronto estoy en 65, desde hace un par de meses he podido perder entre 3 y 4 kilos.
No he dejado de comer, y ya apenas vomito (aunque me encantaría decir nunca). Estoy comiendo bien, todas las comidas, de forma saludable, sin pasarme y sin saltarme ninguna.
Me he dado cuenta de que disfruto mucho más siendo esa chica que nunca se pasa comiendo, a la que le encantan la fruta y la verdura, que mira qué bien come, y que entrena dos o tres veces por semana, que esa chica que tiene unas costumbres muy raras con la comida.
Quiero ser ese tipo de persona saludable, de buen comer, activa y de buen humor que la gente mira y envidia, ese yo tan deseado que todos queremos ser cada enero.
Y lo mejor de todo es que me he dado cuenta de que quiero ser esa persona, justo en el momento en que me he dado cuenta de que me estaba convirtiendo en ella.
12.25.2014
Tocada y hundida
Las cosas cambian a un ritmo que da vértigo.
Si hace un año me hubieran dicho cómo y donde iba a estar ahora, no me lo habría creído, y eso me da miedo.
Por mucho que cambiemos de amigos, de gente, de ambiente, de gustos, de comodidades, de entretenimientos o de ideales, el problema no llega realmente hasta que no te das cuenta de que estas empezando a desencajar. Siempre he tenido tan claro que quería ser distinta, que la monotonía me daba alergia, que ser una más del montón era lo peor que podía pasarme en la vida, que hoy en día me siento más distinta que nunca y puedo decir sin miedo a equivocarme que también soy una infeliz.
¿Me faltará la fuerza que hace falta para ser de las que destacan? ¿Soy una débil, una mierda de persona, una inmadura y una egoísta?
Me gusta pensar que no, aunque las evidencias cada vez sean más claras.
El no encajar deriva en una gran dificultad de relacionarse con las mismas personas que antes. Lo que a mí me faltaba, más dificultades para relacionarme con gente.
Siempre he querido pensar que la soledad no es algo para mí, pero puede que empiece a darme cuenta de que me equivoco.
Entre toda esta incertidumbre y tanta tristeza que hay en mi vida de vez en cuando, hoy me he decidido a escribir aquí porque me he dado cuenta de dónde está la raíz del problema. ¿Cuándo he sido más feliz? ¿Cuándo he encajado yo con menos problemas? ¿Cuándo la gente me ha aceptado más, incluso piropeándome y queriendo acercarse más a mí? Efectivamente, cuando perdí peso.
Hoy es el día en el que me he dado cuenta de que aparcar mi preocupación por el peso agrava más mis problemas que las consecuencias de esta preocupación. Es decir, puede que cuando me pongo a controlar lo que adelgazo y engordo tenga problemas serios en mi vida, pero pienso que más problemas me causa el no controlar eso y vivir continuamente triste sin darme cuenta de que puedo controlar eso!!
Necesito volver a sentir que hay gente que se siente atraída por mí. El sentimiento de provocar envidia. La fuerza que me da el saber que estoy haciendo algo bueno por mí misma. Verme bien, sentirme bien, estar sana y que la gente se pregunte cómo lo he conseguido.
Van a cambiar un par de cosas a partir de mañana.
En resumen, va siendo hora de poner un poco de orden en esto que llamo vida pero que parece un caos.
Puede que tenga un problema en mi cabeza, o puede que simplemente esté con la regla, todo me afecte mucho y me dé por divagar. Nunca lo sabremos.
La cosa es que la teoría me la sé, mañana toca ponerla en práctica.
Recibo toda la suerte que me enviéis, vamos allá.
12.02.2014
Taste it
Sabor a ácido y amargo que conozco bien.
Sabor a fracaso,
sabor que tortura,
sabor que sabe a hacer las cosas mal.
Sabor que se intenta sanar con otro sabor,
sabor a nicotina,
sabor que no cura sino mata,
sabor a gloria y a mierda a la vez.
Sabores dulces que ya no recuerdo,
sabores que acaban siempre en ácido.
Sabores que me da vergüenza tener,
y sabores que me matan por dentro.
Al final va a ser verdad
que el único sabor que me gusta es el del vacío.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)